05 agosto 2016

¿MAGIA.... O..... MEDICINA?...........PARTE VIII



En una sociedad teocéntrica, como la del medievo,el cuerpo
era considerado una envoltura efímera, intrascendente, que
encubría el verdadero tesoro que daba razón de ser al individuo:
el alma.

   Desde el siglo VI a finales del X, la Medicina fue una labor
reservada, especialmente, a los sacerdotes médicos. Todo
obedecía a la voluntad divina: la enfermedad, la curación o la
agravación de ésta..... respondían a los designios de Dios.

   Durante este período, la Medicina no fue formalmente técnica,
como antaño lo había sido el método hipocrático-galénico y como
a partir del siglo VIII comienza a serlo el árabe.
                  
continua



  Sin embargo, tampoco podemos decir que fuera meramente
empírica o empírico-mágica, pretécnica, ya que perduraban
algunos restos de la Ciencia Helénica y Helenística en Italia,
las Galias e Hispania.

                                              Abulkasim


   Así, entre otras manifestaciones, encontramos extractos de
las compilaciones latinas del Bajo Imperio (las de Celio
Aureliano que circularon bajo los nombres de Aurelius y
Esculapius),  traducciones  al  latín  de  varios  escritos
hipocráticos (Aforismos, Pronóstico, Sobre la dieta en las
enfermedades agudas), algunas de las obras de Rufo,
Dioscórides y Galeno (Terapéutica a Glaucón, Sobre la
curación de las fiebres, Ars Pava), los trataditos Dynamidia
(atribuido ya a Hipócrates, ya a Galeno, y consagrado a las
virtudes de las plantas) y De cibis ("Sobre los alimentos"), el
escrito pseudogalénico Sobre los medicamentos simples, y
muy pocas cosas más.

                                              Albumasar


   Destacamos, en la primera mitad del siglo VII, la figura de
San Isidoro de Sevilla, con sus Etimologías y su tratado De
Naturis Rerum. La consideración de este autor de la Medicina
como filosofía segunda será decisiva en la estimación medieval
del arte de curar.

   Pero estas manifestaciones no son suficientes para que
consideremos a la Medicina del período plenamente técnica. Así,
hemos optado por utilizar el calificativo de cuasitécnica.

                                               Al - Kindi


   Este carácter se hacía patente, esencialmente, en tres hechos.

   El primero era la "Mentalidad Ordálica" con la que la sociedad
altomedieval consideró la actuación sanadora del médico.

   El segundo, la frecuencia con la que ésta recurrió a las
"Supersticiones Pseudoreligiosas", como remedios terapéuticamente
más eficaces que los recursos medicamentosos o quirúrgicos que
brindaban los médicos profesionales.

   El tercero, y último, la casi pueril "Elementalidad de los
Saberes Médicos" que contenían los escritos medievales que hemos
apuntado.

                                             Dioscorides


   Los motivos que explican este marcado retroceso cultural,
respecto al período clásico, fueron de orden político, económico,
social, lingüístico y, sobre todo, de mentalidad: Reticencias de
algunos eclesiásticos, desinterés de Roma por la Medicina,
desorganización social y económica tras la invasión de los
bárbaros, etc. A pesar de ello, la plena incorporación del saber
médico clásico de origen griego y de su desarrollo a través de los
árabes llegaría al Occidente Medieval.


   A partir del siglo XI, fueron apareciendo los primeros signos
evidentes de un proceso que desde entonces ya no había de
interrumpirse: la definitiva tecnificación de la Medicina Medieval,
la conversión de ésta en una verdadera "ars medica". Cuatro motivos
se aunaron para hacer posible esta importante transformación.

   * El primero, la autoexigencia. El sabio y el médico empezaron a
exigirse más y, en consecuencia, exigieron más.

   * El segundo, la racionalización. La mentalidad que antes
llamamos ordálica fue perdiendo vigencia social. En 1216, el
Concilio de Letrán prohibió formalmente la ordalía.

   * El tercer motivo fue la arabización. Los sabios de Europa
comenzaron a conocer la Ciencia Arabe y, a través de ésta, parte
de la griega. El Monasterio de Ripoll realizó una intensa labor
de recepción. Aunque estas versiones palidecieron ante la masiva
penetración del saber islámico en Europa a partir de la creación
de la Escuela de Traductores de Toledo, cristiana desde el año
1085 y muy pronto convertida en lugar de encuentro de numerosos
hombres de Ciencia. La obra de los traductores fue enorme y su
influencia sobre la configuración de la ulterior Medicina
Medieval, decisiva.

                                           Ibn Al-Jazzar


   Entre otros materiales de este carácter que se tradujeron,
hallamos los escritos de Hipócrates y Galeno, los de Rhazes e
Isaac Iudeus, el Canon de Avicena, la Cirugía de Abulqasim, etc.
El más famoso de los traductores, por la complejidad, la calidad
y la amplitud de su trabajo, fue Gerardo de Cremona que, desde
el norte de la península italiana, vino a Toledo atraído por su
fama. Tradujo, además de obras de filosofía natural, alquimia y
Astronomía-Astrología, no menos de veintidós obras médicas
fundamentales para la construcción del galenismo. Entre éstas,
el Canon de Avicena, el Liber ad Almansorem y el Liber de
Divisionibus de Razes y el Tratado Quirúrgico de Albucasis.

   Personalidades como las de Gerardo de Cremona hicieron de
Toledo el punto más importante de recepción de la Medicina
Greco-Arabe en Europa.

 Así, algunos fragmentos de obras médicas fueron ignorados,
incomprendidos o causaron una gran polémica intelectual.
Pensemos en los textos médicos que contenían la advocación a
la Trinidad, la invocación a María o la alusión a determinados
pasajes evangélicos. El Dios de los cristianos era un Dios
trino y encarnado, fruto de una mujer humana y el mismo Dios,
algo imposible de comprender para el monoteísmo judío.

                                     San Isidoro de Sevilla



   Consideremos, también, los textos que presentaban recetas
dietéticas incompatibles con las normas de alimentación de la
comunidad judía. Nos referimos a los alimentos prohibidos
como el cerdo y el conejo.

   * En cuanto al cuarto y último motivo que propició la
tecnificación, fue el proceso de secularización del
conocimiento, cuya más brillante representación la tenemos
en la Escuela Laica de Salerno, a la vez docente y asistencial,
semejante a las escuelas de la Antigüedad Clásica.


   Una vez aclarado ésto, ya podemos adentrarnos en lo que fue
la Escuela salernitana. A comienzos del siglo XI ya tenía
organizada su enseñanza: Un Passionarius Galieni, atribuido a
Garioponto; la Práctica de Petroncellus y un tratadito de
Ginecología compuesto por Trótula, De Passionibus Mulierum
ante, in et post partum. Un contenido no demasiado brillante, pero
que se perfeccionó e incrementó, sobre todo, por las traducciones
que hizo Constantino el Africano de obras como el Liber Regius
de Alí Abbas, conocido como Liber Pantegni; el Viaticum o
"Medicina de los viajes" de Ibn al-Jazzar o los Libri
Universalium et Particularium Diaetarum.

                                              Ptolomeo


   Además de las traducciones, el saber salernitano se enriqueció
gracias a las obras de numerosos médicos, de gran calidad, que
se formaron en la misma Escuela. Así, Cofón el joven, con su "Ars
Menendi", manual sistemático del arte de curar; Arquimateo, cuyo
"Tratado De Adventu Medici ad Aegrotum o De Instructione
Medici",tanto nos ilustra acerca de lo que era el ejercicio clínico;
Ricardo Salernitano, con su "Anatomia Ricardi"; y, como éstos,
otros muchos.



   Fue en la segunda mitad del siglo XII, en que las Escuelas
de Bolonia, París y Montpellier, comenzaron a ganar estima.
De hecho, esta última, en el período comprendido entre 1200 y
1300, fue considerada uno de los centros más importantes del
Occidente.

                                             Hipócrates


   Centrándonos en las Escuelas Médicas, destacamos que fueron
decisivas en la constitución de las Universidades Europeas
-Bolonia, París, Oxford, Salamanca, Cambridge, Nápoles, Tolosa,
Padua, Viena, etc.-, a lo largo de los siglos XIII y XIV.

   Las facultades fueron promovidas por diferentes organismos,
unas por la Iglesia, otras por el poder real y otras, algo más
tarde, por ciertos municipios; pero compartieron el mismo
espíritu ante el saber y el mismo método para cultivarlo y
enseñarlo: el Espíritu y Método "Escolásticos".

   Los referentes principales de este nuevo sistema fueron
Aristóteles y Galeno, cuyas máximas llevaron a los círculos
intelectuales europeos latinos a abordar racionalmente el mundo
de la naturaleza y de los fenómenos naturales, entre ellos la
salud y la enfermedad, preguntándose por primera vez sobre sus
causas naturales.

   La instalación del médico en el plano de la causalidad
aristotélica fue fundamental, en tanto que convirtió al saber
manejado por él en Ciencia. Pero, pese a que Galeno y Aristóteles
fueron los pilares básicos en la constitución del método
escolástico, no podemos obviar la influencia que ejercieron otros
autores griegos, como Hipócrates, Ptolomeo o Dioscórides.

   Asimismo, tampoco debemos olvidar la presencia de un
considerable número de médicos y filósofos naturales árabes 
y judíos, como Avicena, Averroes, Albumasar, Alkindi o 
Isaac Israelí.

   Con todo, hemos de advertir que las deslumbrantes ciencias
griega y árabe no se asimilaron tal cual, sino tras un proceso de
cristianización.
                                                                 continuará...........  

  Octavio Dopico Pérez

2 comentarios:

María José Morón dijo...

Muy interesante y fundamentado además de una excelente redacción.
Muchas gracias por enseñarnos sobre este tema del que poco sabemos.
Un beso :-)

Octavio Dopico dijo...

Celebro que te guste, y muchas gracias a tí por comentar. Un beso :-)