02 junio 2006

Se empieza por el Bakalao..... ¿ y después qué ?

Que sensación esa de estar sentado o estar contemplando un paisaje de montaña, donde el silencio sólo es roto por el viento, pájaros, insectos y nada que nos recuerde la maquinaria, el progreso o la civilización.

Si, y quizás dentro de poco será un recuerdo que podrá oírse en las enciclopedias virtuales o grabadas en DVD dentro de unos años, y posiblemente se realicen psicofonías en desiertos o zonas contaminadas para ver si se recogen sonidos de aves e insectos.

Los ruidos, los sonidos elevados, no son tan inocuos como la mayoría cree, están muy equivocados………………….… más de lo que piensan.

Hoy en día hasta los jóvenes tienen que estar inmersos en el ruido para pasarlo bien y evadirse de lo que implica la sociedad actual. Pero no se dan cuenta que el ruido, o la música con alto volumen, que por los efectos es lo mismo, pueden acabar produciendo otros efectos indeseables en nuestro organismo, que muchas veces no sabemos de donde vienen ni a que obedecen.

Los ruidos, y el sonido se propagan por ondas, como todos sabéis, y muchos seguro que habréis visto la estela de un avión cuando rompe la barrera del sonido, es preciosa, a la par que muy ruidosa y provoca un gran estruendo, pero…. La sobreexposición o exposición continuada al ruido sin una protección adecuada puede tener sus peligros, si si, habéis leído muy bien, sus peligros. Porque la Música estridente, así como los ruidos ocasionados por maquinarias, empresas, instrumentos o aparatos de conducción y de transporte no son tan inocuos como parece. Tienen sus peligros.

Así, los efectos que el ruido va a producir sobre nuestra salud pueden manifestarse de maneras muy distintas y contradictorias. Primero los dividiremos en dos tipos de efectos lógicos, es decir:

- Auditivos: Aquellos efectos que van a provocar alteraciones en la audición.
- No auditivos: El resto.

Como seguramente ya habréis deducido, el principal efecto sobre el oído va a ser la Sordera, la imposibilidad de oír de un modo adecuado, la cual va a depender del tiempo y de la intensidad de la exposición.

El sentido del oído es uno de los cinco sentidos fundamentales para el ser humano. ¿Y el del oído por qué? Pues por algo que generalmente pasa desapercibido y no sólo es porque nos permite oir los sonidos del exterior, sino porque además es el medio que relaciona al ser humano con el ambiente y la sociedad, disminuyendo o desapareciendo esta relación cuando aparece la sordera.
Es un órgano fundamental en la relación de las personas. Y además de ésto está íntimamente ligado con las funciones psíquicas del individuo y unido asimismo a la emisión y percepción de la palabra. Cuando somos unas personitas de unos meses, es necesario tener el oído en buenas condiciones si queremos que nos digan….. “ mamá….. papá…. “

Es por eso que posiblemente la secuela más importante de la sordera es su influencia sobre la comunicación, porque cuanto más se retrase la estimulación del lenguaje, menos eficaz será la soltura para adquirirlo.

La exposición a una estimulación acústica excesiva y prolongada puede producir efectos graves sobre la audición por lesiones de mayor o menor gravedad en el oído interno. Se considera que la exposición de manera continuada ocho horas diarias a un nivel de 90 dB puede representar un gran riesgo de sordera.


Hay dos tipos de pérdida auditiva inducida por el ruido, la que ocurre gradualmente durante un período de años, por estar expuesto a un ruido constante, y la que puede atribuirse a un período breve, pero intenso, de exposición al ruido. Un ejemplo son los sordos por estallido de una bomba cercana, o los famosos petardos que de niños siempre estábamos explotando por todos los sitios posibles.

Lo que se produce tanto sea de forma repentina como gradual llega a tener su importancia a nivel laboral, en lo que conocemos como Trauma Acústico.
Uno de los problemas de la edad, es que los jóvenes son más resistentes al trauma sonoro que los mayores de 45 años, por eso no son conscientes de lo que puede llegar a ocurrir…...

Pero como la Sordera es lo que todos intuyen que puede causar el ruido, vamos a ver lo que apenas percibe y que acaba a la larga provocando sus efectos sobre nuestro organismo.

Dejando aparte las lesiones auditivas, las lesiones que el ruido puede provocar en el organismo se pueden clasificar en dos grandes grupos, que incluyen perturbaciones de las reacciones del Sistema Nervioso Central y alteraciones de las respuestas del Sistema Nervioso Neurovegetativo que se manifiestan a través de anomalías de las funciones circulatoria, cardiaca, respiratoria, y en la actividad endocrina.

Se ha demostrado que la exposición a altos niveles de ruido conduce a una disminución del flujo sanguíneo periférico y a una elevación de la presión sistólica y diastólica.

Sobre el aparato respiratorio se ha observado taquipnea (aumento del número de respiraciones por minuto) producida por el ruido, cuyo efecto, unido a los cardiovasculares, va acompañado de un aumento del consumo de oxígeno.

En el aparato digestivo se observa una disminución de la actividad gástrica, con náuseas, vómitos, digestiones pesadas y molestias hepáticas.

Los trabajadores expuestos a niveles elevados de ruidos padecen una mayor incidencia de trastornos cardiovasculares, de garganta y de equilibrio.

Trastornos cardiovasculares como hipertensión, cambios en la composición química de la sangre, isquemias cardiacas, etc. Se han mencionado aumentos de hasta el 20% o el 30% en el riesgo de ataques al corazón en personas sometidas a más de 65 decibelios en periodo diurno

Trastornos del Sistema Endocrino, como alteraciones hipofisarias, y aumento de la secreción de adrenalina.
Trastornos del sistema inmune responsable de la respuesta a las infecciones y a otras patologías.
También se ha demostrado que la exposición al ruido de altas intensidades está asociado a dolores de cabeza, jaquecas.

En el caso de los niños, afecta el crecimiento e interfiere con el aprendizaje.

Dentro del aspecto psicológico, el ruido puede producir fundamentalmente sensaciones de desagrado y de molestia, bien debido a su acción directa o a través de sus implicaciones.

No existe un método objetivo de medir esa molestia, pero se pueden obtener datos sobre ella mediante encuestas por las reacciones que experimentan algunas personas.

Según se deduce de encuestas, el ruido intermitente es más agresivo que el continuo, y si la intermitencia es aperiódica el rechazo es mayor todavía.

Cuanto más alto es el ruido más requiere nuestra atención, de ahí el no llevar música con volumen elevado y alto como suelen hacer los jóvenes, porque nos distrae más de lo que parece, ya que inhibe el resto de los sentidos y disminuye nuestra capacidad de reacción.

Ruidos con componentes de altas frecuencias o muy baja son más molestos que ruidos con un espectro más uniforme.

Ruidos de tipo o dirección desconocida pueden producir reacciones de miedo o ansiedad.

Sonidos desconocidos en intensidad y ritmo producen curiosidad.

Sonidos cerca del umbral de inteligibilidad pueden ser más molestos que si son fácilmente captables.

Ruidos no producidos por el trabajo que estamos haciendo nos resultan más molestos que los provocados por éste.

Otras alteraciones psicológicas son la falta de atención, aumento de errores, imprecisión de las respuestas y falta de calidad de las mismas, fatiga crónica, estados de ansiedad, manía, depresión, irritabilidad, náuseas, jaquecas, y hasta neurosis o psicosis en personas predispuestas a ello.

Tendencia al insomnio, con la consiguiente agravación de la situación. Cambios conductuales, especialmente comportamientos antisociales tales como hostilidad, intolerancia, agresividad, aislamiento social y disminución de la tendencia natural hacia la ayuda mutua.

Para que podáis comparar un poco como son las cosas, las cifras medias de las legislaciones europeas marcan como límite aceptable los 65 dB durante el día y los 55 dB por la noche. La capacidad auditiva se deteriora en la banda comprendida entre 75 y 125 dB, y pasa a ser doloroso cuando se sobrepasan los 125 dB, llegando al umbral del dolor cuando se llega a los 140 dB.

Para poner un ejemplo:

- El trino de los pájaros .........................10 dB
- Rumor de hojas de árboles.................20 dB
- Zonas residenciales.............................40 dB
- Conversación normal..........................50 dB
- Ambiente de oficina............................70 dB
- Interior de fábrica..............................80 dB
- Tráfico rodado.....................................85 dB
- Claxon de automóvil...........................90 dB
- Claxon autobús.................................100 dB
- Motocicletas sin silenciador.............115 dB
- Taladradores....................................120 dB
- Avión sobre la ciudad.......................130 dB
- Umbral del dolor..............................140 dB


Y no hace falta más que asomarse de noche a la ventana…….. el silencio se oye….. y al levantarnos poco a poco el nivel de ruido ambiental va subiendo y subiendo hasta que sube al nivel habitual de todos los días, los coches, los buses, los aviones que pasan, la grúa de la obra de enfrente, el taladro que esta haciendo un agujero en la calle, las industrias, la gente que grita al hablar, el murmullo de los locales comerciales……………… todo, absolutamente todo lo que nos rodea y nos ayuda a vivir, provoca ruido………… y necesitamos el silencio como una medicina, como parte del proceso de recuperación que el cuerpo tiene y necesita a diario, sobre todo por las noches junto con el sueño.

Así que por favor, antes de salir a la ventana y gritar…..… PEPEEEEEEEEEEE, antes de poner música a todo volumen en el coche, y antes de tocar el claxon del coche a las 12 de la noche piensa en los demás, y en que el descanso y el silencio también son necesarios para vivir………….Aunque no lo creas………………. Incluso para ti.

1 comentario:

J.A Roldán dijo...

Pues a mi que me gusta el heavy :). Felicidades por el blog, que me acabo de enterar a ver tu firma en una lista que tenías un blog :). Suerte con el proyecto.



J.A Roldán